domingo, marzo 08, 2009

ERE de ABC

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Hasta que ABC no retire el ERE contra la mitad de su plantilla, no hablaré aquí de otra cosa...

domingo, enero 18, 2009

Israel

Las coartadas del Holocausto y el terrorismo islámico no valen para explicar el sanguinario comportamiento del Ejército israelí...

viernes, enero 16, 2009

Soraya

En tiempos de crisis enseñamos las piernas...

jueves, enero 01, 2009

miércoles, diciembre 17, 2008

martes, diciembre 02, 2008

"Vive o muere", de Anne Sexton: anatomía del fracaso y el suicidio

En 1974 Anne Sexton era la poeta estadounidense más famosa (del mundo de los vivos, claro). Y también la que más cobraba por recital, 1.400 dólares de los de entonces, de los de crisis del petróleo. El 4 de octubre, tras comer en casa de su amiga Maxine Kumin, se encerró en su garaje, con el motor del coche encendido. Allí terminaron sus días,
Una de sus obras más destacadas, «Vive o muere», con la que consiguió en 1967 el premio Pulizter de poesía, se publica por primera vez en España (Ediciones Vitruvio). Y se hace en versión bilingüe gracias a la tarea de Julio Mas Alcaraz. La edición cuenta además con el prólogo de Kumin, la última persona que vio con vida a Anne.
«Vive o muere» está considerado uno de los libros más importantes de la poesía norteamericana del siglo pasado. Condensa y supera los motivos de la poesía confesional, tan en boga entonces. En los años cincuenta surgió en Estados Unidos una reacción contra el impersonalismo de Eliot y Pound. Snodgrass y Lowell fueron los abanderados de la nueva ola y Anne Sexton se había curtido en sus talleres literarios. Al discurso narrativo, consustancial a la poesía americana, le dieron un barniz con mixtura de realismo y romanticismo.
La inclusión de experiencias muy íntimas, sin asomo de tabú, desbordó a la crítica más conservadora. Menstruación, adulterio, incesto, aborto, adicción a las drogas y a los psicofármacos cohabitan en la poesía de Anne Sexton con un marcado carácter femenino. La desnudez es absoluta. Pero bebe también en el surrealismo. De algo le sirvió tanto psicoanálisis (amén de compartir catre con uno de sus terapeutas). El mundo de los sueños está omnipresente. Su habilidad para fabricar imágenes rayanas con la locura proviene de su escasa facultad para distinguir fantasía y memoria.
No eran buenos tiempos para las mujeres, sobre todo para ella: padre alcohólico y violento, marido maltratador, demasiados parientes abocados a la locura, depresiones cíclicas. Anne compartió literatura y martinis con Sylvia Plath (otra miembro ilustre del club de los idiotas). La muerte le rondó siempre. Ya lo había anunciado: «Seré una cosa liviana. / Entraré en la muerte / como las gafas perdidas por alguien...».

jueves, noviembre 27, 2008

Marsé

Sólo las listas de la compra tienen importancia. Hay que huir de los "top-ten" de la literatura, pero "Últimas tardes con Teresa" es más que la radiografía de una época: memoria del tiempo y su color...